Hoy me mandé una de las peores cagadas de mi vida, sobre todo porque está en juego mi trabajo. Yo creo que fue muy impulsivo mi actuar y sobre todo, llevada por el pensamiento de que a veces las razones justas pueden más que la conveniencia -ahora pienso que es al revés-.
Tengo la pésima habilidad para meterme en este tipo de embrollos, más aun creo que inconscientemente fue un autoboicot. Pero realmente hay ciertas situaciones que me molestan y no me parece que esté mal hablar y decirlo pero es probable que a la otra parte le moleste, lamentablemente. Lo único decadente, es que me la agarro con los que más me importan. Porque no voy a negar que si me puse a llorar o me lamenté, fue por MI actuar impulsivo, sin pensar. Pero parece que la mejor excusa siempre es echarle la culpa a los demás. Cosa por la que estoy tremendamente arrepentida. Hoy me dijeron: “Ojalá que tengas consecuencias para que te des cuenta que las cosas no las podés hacer así”. Y tienen razón. A veces esa es la solución para que uno produzca un cambio en su forma de ser. Pegarte uno de esos tropezones terribles que te dejan con la cabeza dando vueltas.
Me lamenté bastante, lloré mucho por mi equivocación pero es hora que siga adelante preparada para cualquier embiste y sobre todo, convencida que hay cosas que debo cambiar en mi forma de ser. Por algo se empieza, y este es mi despertar como me dice mi psicóloga, despertar que tal vez sea después de alguna pesadilla.
Pero lo importante es seguir adelante y no ser presa de los impulsos sino de las decisiones correctas para disfrutar de la VIDA.
